Mucho ha evolucionado el calzado, del simple material que se utilizaba en la época de los años 60 a los más avanzados estudios ergonómicos y biomecánicos actuales.

La rápida evolución tecnológica lo ha convertido en una herramienta fundamental tanto en el logro de mayores prestaciones como en la prevención de lesiones.

En cambio todavía hay personas que siguen sin prestar atención a este elemento clave de su rendimiento. La función básica del calzado deportivo es proteger el pie de roces, abrasiones, ejercer un efecto amortiguador entre éste y el suelo, así como reducir el esfuerzo de los músculos y de los tendones.

Lo primero que hay que fijarse a la hora de elegir el calzado es la comodidad y protección, el calzado está diseñado para correr, caminar, o para otro tipo de deportes similares. Aun así la comodidad y la protección de los pies es fundamental. Hay muchos modelos deportivos que están concebidos con una vida útil y un kilometraje concreto, al término del cual deben desecharse, al margen de su apariencia exterior.

Como regla general hay que optar por un calzado que se ajuste lo máximo posible a la forma de la parte delantera del pie y que permita poder mover los dedos con total comodidad. El calzado debe ser elástico y hay que evitar que tenga costuras, ya que con ello se ahorrarán rozaduras e irritaciones.

Otro factor a tener en cuenta es en las superficies en las que vamos a practicar nuestro deporte, esto indicará bastante sobre qué tipo de calzado vamos a necesitar. No es lo mismo correr sobre la arena, césped, cemento, madera o materiales sintéticos. Cada superficie requiere un tipo de suela optimizada.

A la hora de elegir nuestro calzado deportivo, los criterios principales deben ser de bienestar y salud y no de estética. Comprar unas deportivas porque son estéticamente bonitas puede ser aceptable si su finalidad es sólo para pasear. Pero al correr y al desplazarnos nuestras piernas soportan varias veces el peso del cuerpo. En un salto, e peso que soporta nuestro pie se multiplica por seis. Con un calzado inadecuado como podemos observar, es muy probable que nos podamos lesionar a la larga.

 

Tenis

 Los errores más comunes que se cometen a la hora de elegir el calzado

 

Calzado muy estrecho

La aparición de juanetes es la consecuencia inevitable de este error. Se trata de una desviación lateral del primer dedo, que produce bastante dolor. También puede derivar en ampollas. En ocasiones, el calzado estrecho y rígido provoca también que los bordes de la uña del dedo gordo penetren dentro de la piel.

 

Calzado muy grande

Si el calzado es bastante estrecho tiene bastantes inconvenientes. Puede provocar fascitis plantar, que se podría decir que es una irritación de la parte interna de la planta del pie.

 

Suelas con poca amortiguación

El uso de suelas con poca amortiguación puede provocar a la larga, fracturas por estrés o fatiga. Son pequeñas fracturas que padecen los huesos al soportar un esfuerzo excesivo. Suele provocar un dolor progresivo y en el peor de los casos pueden ocasionar la cojera. Si la ausencia de amortiguación se le junta que el ejercicio se realiza sobre suelo duro es bastante probable que se produzcan lesiones.

 

Suelas con excesiva amortiguación

Un uso excesivo de amortiguación, provoca que a la hora de realizar el ejercicio no se impulse eficazmente la sangre, lo que puede producir la aparición de varices en los miembros inferiores.

 

Calzado demasiado alto

Hay que vigilar el abuso de calzado alto o muy alto. Debido a su prolongada sujeción externa, pueden producir un debilitamiento e hipertrofia de los ligamentos del tobillo. Es muy probable que con el uso excesivo de este tipo de calzado  puedan producirse esguinces.